El secretario general del Sindicato Petrolero, Gas Privado y Energías Renovables, Rafael Güenchenen, destacó el trabajo sostenido que vienen realizando los trabajadores y el sindicato para sostener la actividad tras el anuncio de la salida de YPF de los yacimientos convencionales, y señaló que ese proceso permitió estabilizar la operación en los campos y generar condiciones más favorables para la reactivación.

“Los trabajadores ya han dado todo. Es gracias a ellos que la provincia todavía sostiene actividad hidrocarburífera. Ahora es momento de que las otras partes se comprometan un poco más y dejemos atrás la desinversión, las promesas vacías, y empecemos a aumentar la producción en serio. Ya estamos terminando marzo de 2026, es momento de concretar lo que se acordó a fines del año pasado y principio de este. Las condiciones en los pozos mejoraron mucho gracias a nuestro esfuerzo y hoy las empresas tienen un panorama claro para avanzar. El Gobierno Nacional ya tomó medidas en ese sentido, generando mejores condiciones para la actividad, como el Decreto 59/2026 de enero, que redujo las retenciones al petróleo convencional para mejorar la competitividad de los yacimientos maduros. Faltaría que la provincia acompañe con algunas medidas más, confiamos en eso. Todo lo que pueda aportar suma. Pero lo más importante, que era generar las condiciones para reactivar la actividad, lo hicieron los trabajadores junto con el gremio”, afirmó.

A partir de ese proceso, el gremio logró consolidar acuerdos con las operadoras que tomaron las áreas, en un contexto donde la mejora en los indicadores operativos —especialmente en tiempos de intervención, disponibilidad de equipos y continuidad de tareas— permitió ordenar la dinámica de trabajo en campo y reducir desvíos que venían afectando el desempeño de los yacimientos. Sobre esa base, comienzan a configurarse escenarios más estables para sostener programas de inversión y recuperación de producción.

“La salida de YPF marcó un punto de inflexión y obligó a reordenar toda la operación en Santa Cruz. Fue un golpe duro y la situación podría haberse dado de otra manera, pero tuvimos que trabajar sobre esa realidad. Ese proceso llevó tiempo, pero hoy estamos en otra etapa, con la operación más ordenada y mejores niveles de eficiencia en todas las áreas. Las empresas lo saben, y por eso creemos que lo que viene puede ser una etapa mejor. El desafío ahora es transformar esa base en actividad concreta y más producción. Fueron meses de trabajo, reuniones y negociaciones en un contexto complejo, pero se lograron acuerdos que permitieron sostener el empleo y ordenar la actividad. De nuestra parte pusimos todo sobre la mesa, con una actitud de diálogo y responsabilidad, en un proceso que no siempre fue sencillo”, sostuvo Güenchenen.

En ese marco, se incorporaron parámetros operativos más exigentes en la gestión de campo, con foco en la reducción de tiempos no productivos, la optimización de maniobras de intervención —incluyendo tareas de pulling y workover—, la mejora en la secuencia de operaciones sobre los pozos y el aumento en la tasa de utilización efectiva de los equipos. Estos ajustes permitieron estabilizar la producción en áreas maduras con alta declinación y consolidar una base técnica que hoy habilita la reactivación de equipos y la expansión de la actividad.

En paralelo, el gremio trabaja activamente con la operadora Compañía General de Combustibles (CGC) en la puesta en funcionamiento de un equipo perforador, definiendo criterios de operación, rendimiento y organización del trabajo en campo. La incorporación de este equipo marca un punto de inflexión, ya que implica retomar la perforación, generar empleo directo y reactivar circuitos productivos asociados.

“Mantuvimos conversaciones con la operadora y se avanzó en un entendimiento para la puesta en funcionamiento del equipo. Quedan algunos aspectos operativos por terminar de definir, pero el perforador va a venir. Insisto en que las operadoras tienen que avanzar en pozos nuevos y en la intervención de los pozos de baja producción. Hoy están dadas las condiciones para hacerlo y es lo que va a permitir recuperar actividad y producción. Hay un acuerdo claro entre empresas y trabajadores en ese sentido”, agregó.

En este contexto, Santa Cruz acumula cerca de dos años sin perforación de nuevos pozos, lo que impacta directamente en la caída de la producción. A su vez, más de 5.000 pozos presentan niveles de baja productividad, configurando un escenario donde la recuperación de la actividad depende tanto de nuevas perforaciones como de intervenciones eficientes sobre pozos existentes.

Este escenario define con claridad el punto actual de la actividad, con una base operativa más eficiente y ordenada, pero aún sin el volumen de inversión necesario para recuperar escala productiva. En este punto, la discusión deja de ser operativa y pasa a ser una decisión de inversión.

El contexto actual, además, no presenta restricciones que justifiquen la falta de avances. Los precios internacionales del petróleo se mantienen en niveles favorables y las operadoras cuentan con condiciones fiscales y operativas más competitivas que en etapas anteriores. Aun así, los compromisos asumidos en materia de inversión, sostenimiento de la actividad y empleo no terminan de materializarse en campo.

“La actividad no puede quedar sujeta a decisiones que paralizan la producción o demoran inversiones. Acá hay compromisos asumidos y condiciones para avanzar. Lo que hace falta es que eso se traduzca en trabajo concreto en los yacimientos. Hoy ya no hay excusas operativas. La eficiencia está, las condiciones están dadas. Lo que falta es que las inversiones lleguen y se traduzcan en actividad concreta. Si eso no pasa, la producción va a seguir cayendo”, sostuvo el dirigente.

En este punto, el foco se desplaza hacia la ejecución. La recuperación de áreas maduras y la activación de nuevos bloques pasan a ser las variables centrales para sostener el nivel de actividad en la provincia. En ese esquema, Palermo Aike y la D-129 aparecen como espacios con capacidad de aportar volumen, dinamizar la inversión y ampliar la base productiva.

A esta agenda se suma la necesidad de avanzar en la gestión de pasivos ambientales y en la reactivación de áreas convencionales, un componente que el gremio viene señalando desde hace tiempo como parte estructural de la recuperación de la actividad. La remediación ambiental y el abandono técnico de pozos forman parte de ese proceso, pero el volumen de intervención previsto hasta el momento resulta insuficiente frente a la magnitud de los pasivos acumulados.

En ese sentido, desde el sindicato advierten que los esquemas actualmente en análisis no reflejan el alcance originalmente planteado. La cantidad de equipos prevista no guarda relación con la dimensión real de los pozos a intervenir, por lo que resulta necesario ampliar los programas en ejecución para que tengan impacto efectivo tanto en la recuperación productiva como en la generación de empleo.

“Hay miles de pozos inactivos y pasivos acumulados durante años. Eso no puede seguir esperando. Resolver esa situación no es sólo una cuestión ambiental, es también una oportunidad concreta de trabajo para Santa Cruz. Pero tiene que hacerse con la escala que corresponde y con participación de empresas y trabajadores de la provincia. Se necesitan más equipos para abordar la magnitud del problema, incluso en el marco de los compromisos asumidos por YPF. Lo que hoy está en análisis no alcanza”, sostuvo Güenchenen.

En esa misma línea, el gremio plantea que, además de atender los pasivos y reactivar áreas convencionales, resulta clave avanzar en los desarrollos no convencionales que pueden traccionar una nueva etapa de crecimiento para la actividad en la provincia.

Palermo Aike se posiciona como uno de los principales activos no convencionales del país, con un potencial estimado de hasta 10.000 millones de barriles equivalentes de petróleo. Su desarrollo requiere avanzar en la etapa exploratoria inicial, particularmente en la perforación de los primeros pozos en las áreas La Azucena y El Campamento Este, con una inversión estimada de USD 200 millones.

Se trata de un punto crítico en la curva del proyecto, ya que permitirá validar productividad, definir costos y establecer condiciones de escalabilidad. En este contexto, la ejecución efectiva de estas inversiones resulta determinante para no perder una ventana de oportunidad en un mercado energético internacional con precios del crudo elevados.

En términos estratégicos, Palermo Aike permite ampliar la capacidad productiva, fortalecer el posicionamiento de las operadoras y generar impacto en el valor de los activos. A nivel país, implica mayor generación de divisas, incremento del aporte fiscal y un avance concreto hacia el autoabastecimiento energético, con efectos directos sobre la economía nacional y las finanzas provinciales.

“Palermo Aike tiene condiciones para convertirse en uno de los desarrollos más importantes del país. Puede ser una nueva fuente de producción, de empleo y de ingreso de divisas. Pero para eso hay que avanzar, porque las oportunidades también tienen tiempos”, sostuvo Güenchenen.

En esa línea, el gremio viene promoviendo la definición de parámetros operativos y compromisos concretos a lo largo de toda la cadena de servicios, con eje en productividad, estructura de costos y sostenibilidad de la actividad. El objetivo es consolidar un esquema de funcionamiento que permita acompañar el desarrollo del proyecto con mayor previsibilidad y eficiencia.

“Es momento de que cada parte asuma su responsabilidad. El sindicato, las empresas y el Estado tienen que empujar en la misma dirección para que Palermo Aike se transforme en una realidad productiva”, sostuvo Güenchenen.

En ese sentido, el proceso en marcha busca reposicionar a Santa Cruz dentro del mapa energético nacional, a partir de una combinación de inversión, desarrollo tecnológico y fortalecimiento del trabajo local. En ese esquema, el gremio se consolida como un actor central en la articulación entre trabajadores, empresas y Estado, incluyendo ámbitos clave como las principales cámaras petroleras, entre ellas la CEPH y la CEOPE.