Desde hace 7 años, Valdo Conci y Amalia Alessandrelli llevan la enseña patria a la placita que está al frente de su casa, en General Bustos, Córdoba. Comenzaron a hacerlo para cuidarla de los robos, pero pronto lo tomaron como una manera de fomentar amor y respeto por nuestro país

El sol se esconde entre las nubes de Córdoba, donde los 4°C acarician el paño celeste y blanco que Valdo Conci, de 88 años, lleva entre sus manos. Junto a Amalia Alessandrelli, de 81, cruza la calle y juntos, como en medio de un acto cívico, se disponen a desplegar la bandera de cinco metros para izarla en el alto mástil que se levanta en la placita “Dr. Servando Martínez”, al frente de la casa que comparten desde hace 61 años en la localidad de General Bustos.

Poco les importa la temperatura o las inclemencias del clima. Desde el 23 de julio de 2015, cada día cumplen con la ceremonia de poner en lo más alto la insignia patria, idea que comenzó luego de que el exintendente Ramón Javier Mestre visitara el barrio para inaugurar una red de cloacas y dejara en aquel espacio verde una pequeña bandera izada. Valdo la miraba por la ventana y, temiendo por la inseguridad que la hiciera desaparecer, le consultó a su esposa cómo evitarlo.

“Arriala así te quedás tranquilo, y mañana temprano la volvés a izar”, le aconsejó Amalia para llevarle tranquilidad. Desde ese momento, Valdo asumió ese rol, sin pensar, que ello se convertiría en su rutina ni que con el tiempo se iniciaría a su alrededor un movimiento barrial: antes de la pandemia, cientos de niños los visitaban en la casa y hoy los vecinos colaboran en la limpieza de toda la plaza.

“Esto empezó como algo fortuito, no busqué hacerlo, pero es algo que me llena de satisfacción. Izar la bandera para mi significa recordar lo que nos enseñaron cuando éramos niños: que a la bandera hay que amarla porque representa unidad y paz. Cada vez que la izo pienso en la paz y en la unión de quienes habitamos este país”, asevera Valdo.

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